INVESTIGACIONES FENOMALÍAS:PROYECTO DEMETER-PERSEFONE:LOS CASOS EN LA PATAGONIA ARGENTINA

EL ANTECEDENTE:

CASO PLATNER (WINIFREDA-LA PAMPA-PATAGONIA ARGENTINA)

Fuente: CIFO Rosario.




 
 
  9 de Agosto de 1983: Julio Platner visita el campo de Don Antonio Fisher, ubicado a unos 10 kilómetros de la localidad de Winifreda (La Pampa), para gestionar una venta de cereales. 

  19:30 hs:  Platner se despidió. Fisher lo acompañó hasta el lugar donde Platner tenía estacionada su camioneta, y antes de despedirse le pidió que se asegurara de cerrar bien la tranquera.

  Mientras Platner recorría el trayecto hasta la entrada del campo percibió un reflejo entre los árboles. Cuando llegó al acceso sobre la ruta 35 descendió de su camioneta para abrir la tranquera, y en ese momento observa cómo se abalanzaba sobre él una masa luminosa que "parecía la luz de una soldadura autógena" y producía un sonido similar al de una turbina. Instintivamente intentó cubrir su rostro con su brazo derecho, pero perdió el conocimiento. 

  Al volver en sí, se encontró sobre una camilla o "un sillón, parecido al que usan los odontólogos", rodeado por cuatro seres que lo observaban atentamente. 

  La habitación era amplia y esférica. El lugar estaba bien iluminado, pero Platner no pudo identificar ninguna fuente lumínica convencional. Platner estima que permaneció en esa habitación alrededor de cinco minutos. 

  Los seres que lo acompañaban tenían conformación antropomórfica, eran proporcionados, y tenían una altura que estimó en 1,60 mt. Dos de ellos se encontraban frente al testigo y los otros dos a los costados y levemente hacia atrás, uno de los cuales sujetaba con su mano el hombro derecho de Platner. Uno de los seres presentaba busto, por lo que Platner lo identificó como de sexo femenino. 


   Los ojos de estos seres eran grandes, redondos, fijos y no presentaban párpados. En lugar de encontrarse hundidos en una cavidad sobresalían del rostro. Los labios, similares a los humanos, eran finos, y la nariz era chata y presentaba dos pequeños orificios. 

  Sus desplazamientos eran suaves y lentos, y daba la sensación de que se deslizaban en lugar de caminar. Platner describió la vestimenta como un "enterizo ajustado al cuerpo" de color gris-verdoso, pero su sensación es que se integraba con la piel, sin que se notaran las costuras o los bordes de la tela. 

  Platner, que intentó comunicarse, no lograba emitir sonido alguno ni podía oír lo que decían los seres al mover sus labios. Asegura que la entidad femenina le comunicó telepáticamente que podía contar lo que le estaba ocurriendo, pero también le adelantó que no todos iban a creerle. Un segundo mensaje lo instó a tranquilizarse. 

  El silencio era total y la temperatura absolutamente normal, y no sentía la mano que apoyaban sobre su hombro. En cierto momento intentó incorporarse pero su cabeza chocó contra una barrera que no podía ver, aunque no recuerda haberse golpeado, sino más bien la sensación de que su movimiento se frenó. Al observar su propio cuerpo, se percató de que le habían quitado la campera, el pulóver y el reloj, y mantenía su camisa, aunque estaba arremangada en el brazo izquierdo. 

  El ser de apariencia femenina sostuvo su brazo izquierdo y otros de los seres aplicó sobre su muñeca un tubo transparente de aproximadamente 20 cm. con un extremo flexible que finalizaba en una esfera. El ser movió el objeto por la cara interna del brazo y se detuvo al llegar a la articulación del codo. El tubo se llenó hasta la mitad con sangre que, según el testigo, parecía ascender en forma de remolino. Luego de esta extracción lo instaron a ponerse de pie, lo que Platner hizo con cierta inseguridad. Lo último que recuerda es que los seres desaparecieron repentinamente.


   Platner recuperó la conciencia dentro de su camioneta. Habían pasado aproximadamente cuarenta minutos desde que el resplandor se abalanzara sobre él. Estaba sentado con las manos sobre el volante, y recuerda que, “tenía el reloj y toda la ropa puesta nuevamente, incluso la campera la tenía cerrada como antes, hasta la mitad, cosa que me llamó la atención porque el cierre relámpago tiene un defecto en la parte de abajo y es difícil de enganchar". La llave estaba colocada, aunque el motor estaba apagado, al igual que las luces altas, que antes estaban encendidas. El vehículo arrancó sin problemas. 

  Se dio cuenta de que se encontraba en un camino vecinal a unos 17 km. de la tranquera de acceso al campo de Fisher. En ese momento recordó que Fisher le había pedido que cerrara la tranquera, así que regresó al lugar. Platner dice que recién cuando bajó a cerrar la tranquera tomó conciencia de la extraña experiencia que había vivido. Se colocó frente a las luces de la camioneta y pudo ver que tenía marcas en el brazo izquierdo, de las que aún manaba sangre. 

  Platner subió a su vehículo y se dirigió a su lugar de trabajo en Winifreda. Llegó a Nervi S.A. aproximadamente a las 20:30, pero no comentó nada con sus compañeros de trabajo. Se quedó allí hasta las 21 y luego fue a su casa. Su esposa lo notó alterado y, ante su insistencia, Platner le contó lo sucedido. Ella le recomendó que al día siguiente visitara a Adolfo Pizarro, el médico de la familia. 


LA OPINIÓN DEL MÉDICO

  El doctor Pizarro revisó las marcas y comprobó que la lesión que presentaba en la cara interior de la muñeca parecía una simple raspadura. La marca que presentaba en la flexura del codo era de una punción sobre una vena, similar a la que queda luego de una extracción de sangre. El médico opinó que el pinchazo no parecía haber sido producido por una jeringa común, ya que presentaba varios orificios pequeños y la marca superficial no evidenciaba hematoma.

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